Iom Yerushalaim: El día que el Kotel volvió a ser nuestro

21/May/2012

El Reloj

Iom Yerushalaim: El día que el Kotel volvió a ser nuestro

Domingo, 20 de mayo de 2012 Yom Yerushalayim, o Día de Jerusalem es la fiesta nacional de Israel celebrada el 28 de Iyar del calendario judío.
La parte oriental de Jerusalem fue anexada por Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días. El 12 de marzo de 1968 el gobierno israelí proclamó este día como la fiesta del día de Jerusalem.
La mañana del 28 de Iyar de 1967, una brigada de paracaidistas de la reserva al mando del coronel Motta Gur penetró por la Puerta de los Leones en el lado oriental de la Ciudad Vieja y liberó el Kotel y el área del Monte del Templo. Fue el momento culminante de la Guerra de los Seis Días. Los israelíes temblaron al oír las palabras inolvidables de Motta Gur: «El Monte del Templo es nuestro».
El gran rabino del Ejército, Shlomo Goren, estaba con los paracaidistas cuando avanzaron hacia el Kotel. Los que llegaron rezaron con los soldados cubiertos de polvo. Goren hizo sonar el shofar, los soldados recitaron salmos y, más tarde, se dijeron el kadish y el halel, u un yizkor, la oración conmemorativa a la memoria de los caídos.
La fotografía de los paracaidistas llorando con el Kotel a sus espaldas es el ícono de la Guerra de los Seis Días. Sobre el Kotel se desplegó una bandera israelí.
Poco después, el primer ministro Levi Eshkol, el ministro de Defensa Moshe Dayan, el teniente general Itzjak Rabin, jefe del Estado Mayor y el general de división Uzi Narkiss, comandante de la región central, llegaron al Kotel. Lo hicieron a pie, en señal de respeto por el lugar.
Al día siguiente hubo un editorial muy significativo del Jerusalem Post: «Israel tenía una cuenta pendiente con Jordania desde 1948 por haber sido incapaz de observar los acuerdos del armisticio… El libre acceso al Kotel, que formaba parte del acuerdo, nunca se implementó y apenas se habló de él. El acceso al antiguo hospital Hadassa y a los edificios de la Universidad Hebrea de Jerusalem en el monte Scopus no fue libre, sino limitado a convoys quincenales. La propia Ciudad Vieja era un asunto muy delicado porque Israel no quería bombardear ese apiñado dédalo de edificios antiguos que contiene algunos de los monumentos más importantes de las tres religiones.»
Jerusalem quedaba unificada. Las tres religiones tendrían desde entonces, acceso a sus lugares más sagrados. Un status que solamente Israel podía garantizar…